Tiempo Psicoanalisis

Sobre las fallas y lagunas en el discurso de los pacientes

por Nicolás Amena

 

En un pasaje de Sobre la psicoterapia de la histeria Freud indica que, en un primer momento, “la exposición del enfermo suena como completa y en sí congruente” no obstante, agrega, “si se escruta con ojo crítico la exposición que se ha recibido del enfermo (…) se descubrirán en ella, infaliblemente, lagunas y fallas. Aquí es visible que el nexo se ha roto y el enfermo lo completa como puede” (Freud, 1895, p. 298). El hecho de que estas lagunas y fallas se descubren “infaliblemente”, permite advertir que no se trataría de algo excepcional, sino más bien que serían intrínsecas al material presentado por los pacientes; de hecho, diez años después Freud lo explicita diciendo que: “Sin amnesia de ninguna clase no existe historial clínico neurótico.” (Freud, 1904, p. 239); se confirma, entonces, que estas fallas en el material presentado no son contingentes, sino que necesariamente forman parte del relato de los neuróticos.

En cuanto al término “lagunas y fallas”, hace referencia a todo aquello que, dentro del material presentado por el paciente, deriva en que no se cumpla con los requerimientos de “enlace lógico y motivación suficiente”, por ejemplo: falta de nexos causales, hechos reales olvidados (es decir, amnesias), alteraciones temporales entre una escena relatada y otra, etc. Teniendo en cuenta que Freud sostiene que “(…) es lícito plantear a una ilación de pensamiento en un histérico, por más que ella alcance hasta lo inconsciente, los mismos requerimientos de enlace lógico y motivación suficiente que se pedirían en el caso de un individuo normal.” (Freud, 1895, p. 298), es lógico que estas amnesias, lagunas y fallas le resulten significativas.

Si bien no podría afirmarse que los tres términos sean idénticos, sí puede decirse que poseen un rasgo en común esencial: la aparición de cualquiera de ellos en el material presentado por un paciente, le basta a Freud para suponer allí la existencia de “motivaciones inconscientes” no consabidas por el enfermo que, en caso de devenir conscientes, permitirían que el material se vuelva congruente; así lo expresa: “Tenemos derecho, pues, a conjeturar tales motivos secretos dondequiera que se registre uno de aquellos saltos en la trama, o que se trasgreda la medida de una motivación justificada normalmente.” (Freud, 1895, p. 298), para luego agregar que “(…) desovillados los motivos escondidos –que a menudo han permanecido inconscientes-, y tomados ellos en cuenta, nada resta de enigmático ni de contrario a la regla en el enlace histérico de los pensamientos.” (Freud, 1895, p. 299).

Entonces, sintetizando lo expuesto hasta el momento, puede decirse lo siguiente: en primer lugar, que fallas, lagunas y amnesias son intrínsecas al material presentado por los neuróticos, así como también equivalentes en cuanto al lugar que ocupan; en segundo lugar, que el relato del paciente se vuelve congruente una vez que se incluyen “los motivos escondidos”; y, en tercer y último lugar, que estos puntos del relato donde puede ubicarse algún tipo de falla, parecieran funcionar para Freud como una suerte de signo de que allí estaría en juego lo inconsciente. En relación a esto último, un señalamiento de Lacan: “(…) lo que Freud produjo en primer lugar como fenómeno del inconsciente. ¿Qué es lo que impresiona, de entrada, en el sueño, en el acto fallido, en la agudeza? El aspecto de tropiezo bajo el cual se presentan. Tropiezo, falla, fisura. En una frase pronunciada, escrita, algo viene a tropezar. Esos fenómenos operan como un imán sobre Freud, y allí va a buscar el inconsciente.” (Lacan, 1964, p. 32); estos “tropiezos”, “fallas” y “fisuras” de los que habla Lacan en el Seminario 11, pueden homologarse a las lagunas, fallas y amnesias de las que habla Freud en 1895.

En efecto, tal como ha dicho Lacan, “allí va a buscar el inconsciente”.

En Sobre la psicoterapia de la histeria, dice: “(…) por las pistas que ofrecen unas lagunas en la primera exposición del enfermo, a menudo encubiertas por ‘enlaces falsos’, pilla uno cierto tramo del hilo lógico en la periferia y desde ahí (…) facilita el ulterior camino.” (Freud, 1895, p. 299). Desmenuzando esta cita, se advierte: en primer lugar, la función de pista que, para él, cumplen las lagunas en las exposiciones de los enfermos; en segundo lugar, el hecho de que esta función de pista permitiría tomar “el hilo lógico”, que luego posibilitaría avanzar. Lo importante, es destacar el hecho de que Freud siempre espera que exista un “enlace lógico” en el relato del paciente.

Entonces, con respecto a este requerimiento de “enlace lógico”, podría agregarse: cuando este se rompe, resulta un indicador de que allí falta algo sobre lo que debe indagarse.

De hecho, Freud no considera que estas lagunas sean azarosas sino que “(…) infirió que las amnesias son el resultado de un proceso que él llama represión.” (Freud, 1904, p. 239); de lo que se deduce no sólo que estas amnesias producidas por la represión podrían ser canceladas de algún modo, sino también (y esto es lo fundamental) que éstas han de funcionar según cierta lógica. En cuanto a deshacer las represiones, para lograrlo, recurre a pedirle al paciente que asocie: “Toda vez que en el camino hacia la representación patógena vuelva a cortarse la ilación, es preciso repetir el procedimiento, la presión, a fin de procurar una orientación y un anudamiento nuevos.” (Freud, 1895, p. 278). De aquí se deduce que: a la hora de hallar los motivos inconscientes que son detectados gracias a las fallas del material presentado (dicho de otra manera: estas fallas advienen debido a que algo del orden de lo reprimido ha interferido en el relato hecho por el paciente), Freud supone que siguiendo “el hilo lógico” podrá dar con la representación buscada; es decir: parte de la premisa de que aquello que el paciente diga en torno a estas “lagunas del discurso” estará ligado a la representación que permitiría suprimir las amnesias y aunque, en un primer momento, no se dé con la representación buscada, la serie de asociaciones lo conducirá hacia ésta.

Para articular esto último (el hecho de que puede suponérsele una lógica a las amnesias producidas) con desarrollos previos del presente trabajo (aquellos momentos en los que se habló sobre la ruptura del “enlace lógico”), puede recurrirse a la siguiente cita: “(…) Freud, cuando duda –pues al fin y al cabo se trata de sus sueños y, al comienzo, quien duda es él- está seguro por eso de que en ese lugar hay un pensamiento, que es inconsciente, lo cual quiere decir que se revela como ausente.” (Lacan, 1964, p. 44). Lo que se destaca de la cita de Lacan, es: por un lado, la certeza de Freud de que se trata de “pensamientos” y, por otro lado, que el hecho de que un pensamiento sea inconsciente significa que éste “se revela como ausente”. Retomando los términos freudianos que se han ido utilizando a lo largo del escrito, podría decirse: un pensamiento inconsciente “se revela como ausente”, es decir: como falla, laguna, amnesia, que lleva a que falte algo que permitiría que se conserve el“enlace lógico” en el relato del paciente.

La secuencia de los fenómenos sería la siguiente: en un primer momento se habría producido el proceso de la represión, no obstante, esto recién puede verificarse una vez que una falla en el relato hecho por el paciente funciona como signo que permite suponer allí algún pensamiento inconsciente; se trataría, claro, de una pista con la particularidad de presentarse como una ausencia, en tanto que la pista consiste en la evidencia de que algo falta en el discurso del paciente para que resulte congruente. Freud, entonces, irá a la búsqueda de este elemento ausente, recurriendo para ello a la “regla fundamental”, es decir, la asociación libre.

Entonces, para concluir: las fallas, lagunas y amnesias que necesariamente forman parte del relato de los neuróticos son efecto de la represión, y para la escucha del analista cumplen la función de indicar los puntos donde se deberá interrogar, o intervenir de algún modo, apuntando a que los “pensamientos inconscientes” sean incluidos en la trama, lo que volvería congruente el material presentado por los pacientes. Por supuesto que obtener un relato congruente no es el fin en sí mismo (sino algo que se produce por añadidura); lo que el analista busca al incluir estos fragmentos inconscientes sería, según Lacan, “(…) enseñar al sujeto a reconocer cómo su inconsciente es su historia; es decir que lo ayudamos a perfeccionar la historización actual de los hechos que determinaron ya en su existencia cierto número de ‘vuelcos’ históricos. Pero si han tenido ese papel ha sido ya en cuanto hechos de historia, es decir, en cuanto reconocidos en cierto sentido o censurados en cierto orden” (Lacan, 1953, p. 253).


 

Referencias Bibliográficas

  • Freud, S. (1895). “Sobre la psicoterapia de la histeria”, Obras Completas, Vol.2 Buenos Aires, Ed: Amorrortu, 1993.
  • Freud, S. (1904) “El método psicoanalítico de Freud”. Obras Completas, Vol. 7 Buenos Aires. Ed: Amorrortu Editores, 1996.
  • Lacan, J. (1953). “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis. Cap 1: Palabra vacía y palabra plena en la realización psicoanalítica del sujeto.”, Escritos I, Buenos Aires, Ed.: S XXI, 2011.
  • Lacan, J. (1964). El Seminario de Jacques Lacan, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Barcelona: Ed. Paidós, 2011; “Clases: II, III y IV”.